


Un desarrollo residencial dentro del Cozumel Country Club, en la zona hotelera norte de la isla. Lote D2, 3.23 hectáreas.




De cada diez metros del terreno, tres llevan construcción encima. Los otros siete quedan al aire libre, y por eso el conjunto se lee como un grupo de volúmenes bajos dispersos entre la vegetación que ya estaba ahí.

A Cozumel se llega de dos maneras. La mayoría llega por unos días: baja del avión o del ferry, bucea, come frente al malecón y se va con la piel tostada. La otra manera es más lenta. Es la de quien una mañana camina un sendero de arena entre árboles y se da cuenta de que ese silencio no es parte de las vacaciones: es parte del lugar.
Nosotros somos de la segunda. Somos desarrolladores locales. Vivimos en esta isla, conocemos su selva y sabemos lo que tarda en volver a crecer un árbol que se derriba de más. Por eso Elementos Life se diseñó empezando por el final: primero se decidió qué no se iba a tocar y después dónde podían ir los edificios.
El resultado son volúmenes blancos y bajos, dispersos entre la vegetación que ya estaba ahí, unidos por caminos que siguen la curva del terreno en lugar de imponerle una cuadrícula. Cada edificio tiene su árbol frutal. Diecinueve espacios comunes reparten la vida del conjunto, de modo que casi nada de lo que se hace aquí ocurre puertas adentro.
Esta revista no es un catálogo. Es la manera más honesta que encontramos de enseñar un lugar que todavía se está construyendo: primero la isla, luego el proyecto, luego los espacios donde va a pasar la vida y, hasta el final, las plantas arquitectónicas. En ese orden, porque en ese orden se conoce un lugar.
La familia detrás de Elementos Life

Cozumel es una isla del Caribe mexicano que creció hacia adentro, despacio, y conservó lo que la costa de enfrente cambió.
Cozumel no se parece a lo que ocurrió en la costa de enfrente. Es una isla, y eso lo cambia todo: se crece hacia adentro, despacio, y el mar no está a la vista desde cualquier punto. Hay que ir a buscarlo, y esa pequeña distancia es justamente lo que mantiene la isla en calma.
Lo que sí está en todas partes es la vegetación, y con ella lo que vive dentro: entre octubre y marzo la isla recibe más de ochenta especies de aves migratorias, y tiene tres especies y dieciséis subespecies propias, que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Frente a la costa occidental corre el segundo sistema arrecifal más grande del mundo, razón por la cual Cozumel es uno de los destinos de buceo más reconocidos del planeta y una parada obligada de la navegación del Caribe.
Se llega en avión, porque la isla tiene aeropuerto internacional con vuelos desde México, Estados Unidos y Canadá, y también en ferry, que cruza pasajeros y automóviles. Una vez aquí, la isla se recorre en bicicleta con la misma facilidad con la que se recorre en coche: su carretera perimetral y su terreno plano la han vuelto sede habitual de triatlones y competencias de ruta.
Y se vive tranquilo. Ésa es, probablemente, la parte que no aparece en los folletos del Caribe.


Diseño ecológico y contemporáneo, integrado al paisaje. De cada diez metros de terreno, tres llevan construcción encima.
Volúmenes blancos y bajos, cubiertas habitables y una vialidad que sigue la curva del terreno en lugar de imponerle una retícula. Los edificios se agrupan en islas separadas por vegetación conservada, y las villas ocupan los extremos del predio, donde la privacidad es mayor.
Ninguna construcción compite en altura con los árboles que ya estaban en el terreno, y ésa fue la primera regla del proyecto.


Acceso a playa privada, fuera del desarrollo
Elevador en las torres A, B, C, D, E y F

Edificio A y villas 1, 2, 4, 5 y 6. Con ella entra el corazón del conjunto: la alberca y su tramo de nado, El Nido con los espacios comerciales y los espacios de lectura, cine, videojuegos y yoga, el gimnasio, el observatorio, las canchas de pádel y pickleball, el espacio de picnic y el de juegos para niños. También el acceso oriente con su caseta, el estacionamiento y las bodegas.
Los edificios B y C, los dos que miran hacia la vialidad interior, y las villas 3, 7, 8, 9 y 10, en el borde que da a la laguna.
Los edificios D y E y las villas 11, 12 y 13, en la franja poniente del predio, la más resguardada por la vegetación.
El edificio F y la villa 14, en el extremo poniente, junto con el segundo acceso controlado, su caseta, su estacionamiento y sus bodegas.

Diecinueve espacios comunes repartidos entre la vegetación conservada, unidas por senderos y no por pasillos.

No tiene escalones. El piso baja poco a poco, igual que en una playa, de modo que un niño puede entrar caminando y un adulto puede quedarse de pie a conversar en medio del agua. Alrededor quedaron en pie los árboles que ya estaban, y por eso a media tarde la sombra cae sobre el agua sin necesidad de sombrillas.
En uno de sus costados corre un tramo recto de veinticinco metros, pensado para quien nada de mañana antes de que la isla despierte. Al fondo, los espacios comerciales del conjunto abren hacia la misma explanada.

En la planta baja abren los espacios comerciales del desarrollo, hacia la explanada de la alberca: el café de la mañana y el lugar donde se cena sin sacar el coche. Junto a ellos está el espacio de juegos para niños, a la vista desde las mesas, y la red de WiFi que cubre toda el área central.
La cubierta es un mirador sobre la selva. En una isla con tan poca luz artificial, el cielo de noche se ve como no se ve en la costa de enfrente. En el mismo edificio están el espacio de lectura, el de cine y el de videojuegos.

No es el cuarto de aparatos de siempre. HYROX es el formato de competencia de fitness que combina carrera con estaciones de fuerza, y un gimnasio afiliado se equipa y se mantiene bajo esa norma: trineos, remo, cardio y zona funcional. Quien entrena para competir puede seguir su plan sin salir del conjunto.

A un lado del gimnasio queda el espacio de yoga, al aire libre y a la sombra. Y al caer la tarde el punto de reunión se mueve a la fogata: un círculo de bancas entre los árboles, con mesas alrededor, donde termina el día en el conjunto.

Cerrada con cristal y malla, con su lounge al costado. El pádel es el deporte que más rápido creció en México en la última década, y aquí no hay que reservar con semanas de anticipación ni manejar hasta el otro lado de la isla para jugar.

La cancha de pickleball queda unos metros más adelante, rodeada de selva. Se aprende en una tarde, se juega a cualquier edad y es la razón por la que en el conjunto se cruzan generaciones que en otros desarrollos no se cruzarían.

Los caminos interiores son empedrados y siguen la curva del terreno. Comunican los edificios entre sí, la alberca, las canchas y el acceso a la playa, y son el motivo por el que casi ningún trayecto dentro del desarrollo se hace en coche. A un costado queda el espacio de picnic: un claro con mesas entre los árboles, para la comida larga de domingo que no cabe en la terraza del departamento.

Un circuito de terracería de un kilómetro para correr y otro de la misma longitud para bicicleta de montaña, trazados por dentro del predio. Salir a entrenar temprano no implica pisar la carretera ni cruzar la caseta: se sale de casa y ya se está en el circuito.

Fuera del predio, el conjunto tiene un acceso privado a playa. No forma parte de los espacios comunes del desarrollo y por eso no lleva número en el plano, pero está reservado a los residentes, con su puente de madera entre los árboles y su bajada a la arena.
De ahí sale el mar que hizo famosa a la isla. El arrecife está enfrente los trescientos sesenta y cinco días del año, y el que se mete una vez con visor entiende por qué medio mundo del buceo regresa a Cozumel cada temporada.
Un desarrollo de baja densidad se sostiene en cosas que no se fotografían. Elementos Life tiene dos accesos controlados con caseta —uno al oriente y otro al poniente— de modo que el conjunto no depende de una sola entrada.
Cada residencia trae su cajón de estacionamiento asignado, y las seis torres suben con elevador. Al lado de cada acceso quedaron las bodegas: veintiocho en total, para lo que no cabe en el departamento y no se quiere dejar en el otro extremo del país.


Departamentos de una, dos y tres recámaras, de 53 a 151 m², y villas de tres y cuatro recámaras, de 142 a 240 m².

Dieciocho departamentos en tres niveles, seis por planta. Es el edificio con más variedad de tipos del conjunto: va del estudio de 54 m² al departamento de tres recámaras de 151 m², de modo que en un mismo nivel conviven quien compra su primera propiedad en la isla y la familia que se muda completa.
| Unidad | Distribución | Superficie |
|---|---|---|
| Nivel 1 | ||
| A1 | 3 recámaras · 3 baños completos | 151 m² |
| A2 y A3 | 2 recámaras · 2 baños completos | 116 m² |
| A4 y A5 | 1 recámara · 1 baño completo | 80 m² |
| 4A | 1 recámara · 1 baño completo | 54 m² |
| Nivel 2 | ||
| 6A | 2 recámaras · 2 baños completos · balcón | 99 + 4 m² |
| 6 | 1 recámara · 1 baño completo | 67 m² |
| A7 a A10 | 2 recámaras · 2 baños completos · balcón | 116 + 11 m² |
| Nivel 3 | ||
| 11A | 2 recámaras · 2 baños completos · balcón | 99 + 4 m² |
| 11 | 1 recámara · 1 baño completo | 67 m² |
| A12 a A15 | 2 recámaras · 2 baños completos · balcón | 116 + 11 m² |
Seis departamentos, de 54 a 151 m²

Misma planta en los dos niveles, seis departamentos cada uno


Seis departamentos, dos por nivel, todos de dos recámaras y 116 m² interiores. Lo que cambia de uno a otro es lo que tienen afuera: terraza a jardín en la planta baja, balcón en el nivel intermedio y roof garden propio en el último, donde el área exterior casi duplica la de un balcón corriente.
| Unidad | Área exterior | Superficie |
|---|---|---|
| Nivel 1 | ||
| B1 y B2 · tipo A | Terraza a jardín | 116 m² |
| Nivel 2 | ||
| B3 · tipo B | Balcón | 116 + 28 m² |
| B4 · tipo C | Balcón | 116 + 23 m² |
| Nivel 3 | ||
| B5 · tipo D | Balcón y rooftop | 116 + 89 m² |
| B6 · tipo E | Balcón y rooftop | 116 + 84 m² |
Todas las unidades: 2 recámaras, 2 baños completos, medio baño de visitas, sala, comedor, cocina y lavandería.
Dos departamentos por planta, en espejo





Es el edificio más grande del conjunto: veintitrés departamentos en tres niveles, del de una recámara de 53 m² al de tres recámaras de 132 m². La planta baja concentra las unidades compactas y los niveles superiores los departamentos con balcón; en los dos casos, cada puerta abre a un pasillo corto y no a un corredor de hotel.
| Unidad | Distribución | Superficie |
|---|---|---|
| Nivel 1 · deptos. 1 a 9 | ||
| 2, 4, 5 y 7 | 2 recámaras · 2 baños | 83 a 96 m² |
| 1, 3, 6, 8 y 9 | 1 recámara · 1 baño | 53 a 75 m² |
| Niveles 2 y 3 · deptos. 10 a 23 | ||
| 13 y 20 | 3 recámaras · 3 baños | 132 m² |
| 12, 16, 19 y 23 | 2 recámaras · 2 baños · balcón | 120 + 8 m² |
| 10 y 17 | 2 recámaras · 2 baños · balcón | 99 + 4 m² |
| 11, 15, 18 y 22 | 1 recámara · 1 baño | 65 a 68 m² |
| 14 y 21 | 1 recámara · 1 baño | 53 m² |
Nueve departamentos, de 53 a 96 m²

Siete departamentos por nivel · 10 a 16 en el segundo, 17 a 23 en el tercero



Tres recámaras en una sola planta, abiertas a un jardín privado.


La villa grande: cuatro recámaras, cada una con su baño completo.


Dos plantas y un jacuzzi en la terraza, en el módulo más compacto de las villas.
Elementos Life está en el kilómetro 6.2 de la Carretera Costera Norte, dentro del Cozumel Country Club, en la zona hotelera norte. Del aeropuerto internacional al acceso del desarrollo hay unos minutos de coche, y del acceso a la playa se llega caminando.
El conjunto se entrega por etapas. La primera ya está construida y con ella el corazón de los espacios comunes; las siguientes avanzan sobre el mismo trazo. Preguntar por la etapa en curso es siempre el primer paso: define qué unidades hay disponibles hoy y cuáles entran a lista de espera.
